Libro de Alamo Dorado- 20 Fiestas Caminos y pascuas
“Estas hecho unas pascuas” La experiencia vital reflejada en un tránsito arquetípico (del libro de los caminos)
Festejar las Pascuas, o Pesaj o simplemente reflexionar sobre el peso de nuestros sueños puede ser una interesante experiencia. Tradiciones bíblicas acuñadas desde siglos y engendradas en la cuna del esfuerzo por avanzar a través de la muerte real o aparente. Cambiar todo por nada. Cuando un español decía que alguien “está hecho unas pascuas” hablaba de alguien que está muy contento, muy alegre, definía un presente después del esfuerzo, el miedo o el dolor.
Se llega a la alegría desde un camino, un cambio. El cruce bíblico del Mar Rojo, el paso de la dependencia esclavizante a la libertad no comenzó un camino de dicha absoluta. Los liberados de Egipto se enfrentaron al representante de Yahvé para protestarle porque estaban mucho mejor comiendo cebollas en Egipto. Esto enseña muchas cosas entre ellas que todo pasa, el dolor, la alegría y otra vez el dolor y la alegría, también enseña que, muchos de los que se dejan guiar a un cambio van tras una ilusión que se hace trizas y ya no sostienen su búsqueda.
La ilusión, los sueños son parte del combustible necesario algunas veces para avanzar, la Flor de Bach Clematis tiene ese mensaje, ayudar a plasmar los sueños, traerlos al presente y darnos un baño de realidad necesario para caminar sin tropezarnos.
Los que trabajen como terapeutas encontrarán la enseñanza muy interesante porque muchas al descubrir el dolor en el camino de liberación emprendido el tratamiento se resiente. No estábamos avisados de la realidad de las búsquedas y no chequeamos bien hasta donde era verdad el entusiasmo.
En el trabajo de conocimiento de uno mismo la ilusión y los sueños son parte del combustible necesario, pero no podemos quedarnos allí, hay que plasmarlos, traerlos al presente, darles un baño de realidad que los destruirá seguramente. Muchas veces el camino se resiente porque no estábamos avisados de la realidad de las búsquedas y no chequeamos bien hasta donde era verdad el entusiasmo.
Ese es el tiempo en el que siento que se piden dos actitudes, la paciencia para ver como se desarrolla el camino y la capacidad de iluminar la esperanza mostrando el camino recorrido. La voz de Yahvé a través de la Biblia, recordando la compañía y la elección divina de cada uno y de todo el pueblo. El Dios de la Biblia decía a su manera “yo te quise, te mimé, te guié a través del desierto, eres valioso”, nosotros podemos recordar los pasos dados, los objetivos alcanzados. Una mirada retrospectiva que ponga en perspectiva el momento presente.
Los festejos de Pascua dejaron lentamente de ser culturalmente tradicionales y ahora son tradicionalmente religiosos, espiritualmente religiosos o comercialmente importantes dependiendo de cada uno y cada familia.
El desafío es encontrar un sentido que valga a todas estas maneras de transitar las Pascua y pueda ser leído aún por el que no entra en ninguno de estos grupos pues ni siquiera registra la existencia de una festividad. Lo primero que surge de la Pascua es la alegría y la resurrección, el poder sobre la muerte. En la Pascua Judía, el Pesaj es salir de una vida de esclavitud donde no tenían espacio para crecer y multiplicarse según sus reglas, como la orden Divina registrada “En el principio” o Génesis de la Biblia. Para resucitar hay que morir y para salir de Egipto hay que enfrentarse al Mar Rojo con fe y cierto grado de desesperación para descubrir que, en el último momento, se abre permitiendo nuestro paso. Aquí hablaríamos de la flor de Bach llamada Sweet Chestnut, la desesperación que no es desesperanza. Siempre recuerdo las palabras de Mamerto Menapace sobre que la desesperación no es desesperanza porque el que está desesperanzado no hace nada, el desesperado busca la esperanza con urgencia. Es lo único que lo puede enfrentar al Mar Rojo con agua aún, no hay posibilidad de recular.
El que vendió su casa y sus pocas pertenencias para iniciar la vida en un país extranjero, puede haber pasado de la ilusión que lo empujaba a la angustia del primer día en Madrid con las maletas junto, esperando a su contacto que se retrasó, con los niños buscando los baños de la estación del RENFE cansados y alucinados. No siempre se reconoce esta primera desilusión, es demasiado temprano para achicarse y, por supuesto, no se puede recular. La desesperación puede transformar la ilusión en esperanza para dar los pasos necesarios, pero sólo los damos si realmente buscamos algo y estamos hablando ahora de Gorse, tenemos esperanza en encontrar solución a nuestras necesidades, tenemos esperanza en que este mal momento es sólo un momento y hay un futuro distinto. En cualquier cambio, construir un presente sin amargura responde a la capacidad de estar en ese presente y plasmar las ilusiones como se pueda y con los materiales que conseguimos. También significa renunciar a alguna parte de esas ilusiones.
La semilla cae a la tierra con ciertas ilusiones y luego las construye lo mejor que puede teniendo en cuenta el suelo, el clima y su propia genética que no conocía bien. Aún así renunció a todo, todo su ser de semilla dejó de existir en un momento y ahora se ve con entusiasmo en una planta que expresa en gran parte sus sueños y reparte otros sueños pocos o muchos con sus propias nuevas semillas.
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