Libro de Alamo Dorado - 8- Ritmos Diarios
El ritmo del sueño y el despertar
La aromaterapia nos acompaña en el ritmo de nuestra vida, y también en el momento del sueño, en la capacidad de conciliarlo y en la calidad del mismo.
Desde ya la Lavanda llamada también espliego, tiene su lugar como reina del relax, cuando llega el momento de acomodarse en la cama, tanto para los adultos como para los niños, un hornillo con lavanda o unas gotas vertidas en la almohada son una agradable compañía. También para los adultos un baño de inmersión con unas 7 gotas de este aceite esencial, agitando bien el agua antes de entrar en la bañera, puede ayudarnos a cortar el ritmo de la vigilia y dar paso al momento del descanso.
La calidad del sueño también se debe tener en cuenta, si al acostarnos nos acompaña una sensación de tristeza, o si estamos cursando una depresión además de los medicamentos indicados podemos incluir un hornillo con aceite esencial de Bergamota. La Bergamota también ayuda a equilibrar los efectos de la fatiga, por lo que es muy efectivo cuando sentimos que estamos tan cansados que no podemos relajarnos. El aceite de Bergamota se adapta a nuestra necesidad acentuando sus propiedades relajantes en caso de ser necesario.
En caso de que se agiten recuerdos del pasado, miedos o pesadillas, puede agregarse Incienso en el baño de inmersión o en hornillos, un buen rato antes del momento de acostarse.
Una casa con perfumada con aceites esenciales es un buen lugar para descansar, por lo que durante el día los aromas de Lemongrass, Geranio, Bergamota y Eucalipto entre otros ayuda a una vigilia agradable y sana que puede ayudar a un reposo placentero.
Llegado el momento de despertase y retomar la actividad, se pueden considerar el Eucalipto si tenemos que estudiar, el Romero para centrarnos o la Menta para sacudirnos de la almohada.
Un dato importante a tener en cuenta es la capacidad de la mayoría de los aceites esenciales para adaptarse a nuestras necesidades, acentuar su efecto relajante o vivificante según lo requerido. En realidad pienso que es la inteligencia de nuestro cuerpo la que sabe rescatar las cualidades necesarias de este producto natural.
La vuelta del trabajo
Llegamos del trabajo, en el mejor de los casos cansados, lo chicos discuten en el comedor y nuestro conjugue pasó un día malo. La comida está en la mesa, estamos “casi todos” sentados, pero nuestro estómago está parado, nuestro estómago es un decir pues la que no se sentó a comer, relajadamente y disfrutar del momento es toda nuestra persona. Muchas veces se utilizan expresiones sobre cuestiones digestivas para anunciar situaciones emocionales: “me dio por el hígado”, “se me quedó atragantado”, “no lo puedo digerir”... estas menciones y muchas otras nos enseñan desde lo cotidiano la importancia que tienen los estados emocionales y mentales en toda nuestra persona incluyendo las funciones digestivas. La aromaterapia equilibra, tonifica o relaja en caso necesario, trabajando en lo ambiental para armonizar.
Si al volver a la noche encontramos a la familia en efervescencia un hornillo con unas gotas de aceite esencial de Lavanda puede ser la diferencia entre una conversación y una discusión. Tal vez entre una digestión y una indigestión. Si estamos sumamente cansados un baño antes de comer con un poco de Romero nos puede ayudar a solucionarlo, logrando que en el momento de la comida estemos presentes y centrados. De esta manera estamos aprovechando las características de los aceites esenciales.
Si sentimos que tenemos cosas que decir y no nos animamos el almuerzo puede transformarse en un momento tenso en el que tratamos de evitar hablar de lo que realmente nos molesta, y no un momento agradable para descansar un rato. Esto puede producir excesos en la bebida y la comida, indigestión posterior, falta de apetito etc. Si lo pensamos desde lo emocional un poco de menta aclararía el revuelo, pero además mejoraría la digestión y ayudaría a la expresión centrada de nuestros pensamientos, tal vez un poco de limón en la mezcla ayudaría a que esto fuera mas equilibrado.
Estos ejemplos nos ayudan a comprender lo que ofrece la naturaleza desde tiempos inmemoriales. Los aceites esenciales son fabricados por las plantas para defenderse de ataques, atraer o repeler insectos en caso necesario, adaptarse a la situación ambiental, curar enfermedades etc. Por ello son muchas veces considerados como la expresión hormonal de los vegetales. Al encontrarse con el hombre le comunican mediante el olfato, el contacto por masaje o el baño, sus mensajes sanadores.
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